Tras determinar la parte museológica y arquitectónica, el futuro Museo Nacional de la Energía (MNE), que se ubicará en Ponferrada (León) y cuyas obras se prevén concluir en 2012, encara ya la fase museográfica, así como el estudio de la viabilidad, la comunicación y la gestión de las instalaciones. Así lo ha puesto de manifiesto Esther Aparicio, responsable del Programa de Creación del MNE, en Empírika 2010, donde ha dado a conocer los últimos detalles en torno al proyecto. En declaraciones recogidas por DiCYT, Aparicio ha avanzado que el Parque del Museo contará con una recreación de un bosque del Carbonífero, periodo de la Era Paleozoica comprendido entre hace 2’5 y 0’8 millones de años en el que grandes extensiones de bosques quedaron sepultadas dando como resultado estratos de carbón, tan característico en la zona.

La responsable del MNE ha explicado las tres partes con que contará el Museo. Además del bosque del carbonífero, contará con una Sección del Carbón, localizada en una central térmica rehabilitada y que tiene como objetivo mostrar el proceso de producción de electricidad a partir del carbón, respetando la estructura industrial histórica. Por ello, se restaurará la parte de maquinaria interior, las calderas de combustión, las turbinas y los sistemas de transformación y entramado de tuberías, tal y como ha precisado Aparicio.
En esta zona, localizada en la ribera del Sil, se presentarán las actividades de extracción del carbón en El Bierzo y Laciana; el transporte del mineral y su transformación en energía a través de las tecnologías de producción de electricidad propias de la época. Asimismo, habrá una sede central en las instalaciones térmicas de Compostilla I (que también se rehabilitará) donde se mostrarán las exposiciones permanentes.
Como apunta Esther Aparicio, el Museo está planteado para ser “la referencia de los museos nacionales en su tema”. No obstante, se trata de crear una red de centros que tratan sobre esta ciencia con el fin de “compartir proyectos y programas”. La inversión prevista es de 100 millones de euros mas los gastos de operación.
Rigor científico
La responsable de la puesta en marcha del Museo Nacional de la Energía subraya que se guardará el máximo rigor científico en los contenidos expositivos. Por ello, para la creación de las tres exposiciones permanentes se han creado sucesivas comisiones de expertos. “Formamos tres equipos distintos en los que participaron expertos de todas las ciencias, y los puntos del discurso en los que coincidieron consideramos que no podían faltar”, recuerda la experta, quien añade que los temas fueron después revisados por otros científicos diferentes para que no quedase nada en el tintero. “La rigurosidad nos interesa mucho porque se pueden decir muchas cosas inexactas y existen muchos tópicos”, concluye.
Como apunta, la primera de las exposiciones permanentes ahondará en el punto de vista histórico y científico de la energía; la segunda en las fuentes de energía, “temas científicos relacionados con la naturaleza”; y la tercera tratará de generar debate entorno al modelo de sociedad y al futuro energético. De esta forma, se pretende generar un hilo argumental lógico. “Queremos crear un museo interactivo, ya que la ciencia no se puede difundir sin esa parte, y complejo en cuanto a sus instalaciones tecnológicas”, añade.
Proyectos educativos
Por otro lado, el Museo Nacional de la Energía inició hace tres años diversos proyectos educativos, que están sirviendo como “piloto” para lo que serán las actividades que se lleven a cabo en el centro. “Cuando se genera la idea de construir un Museo el tema educativo es muy interesante y aquí estamos haciendo pequeñas cosas desde hace mucho tiempo”, señala, lo que está sirviendo como “motor” en materia divulgativa. En este sentido, también se está incidiendo en la vinculación de la población local a través de una iniciativa de “memoria colectiva” que será empleada en el Museo.